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LA ESCUELA JUDÍA DE CÓRDOBA:

UN PROYECTO EDUCATIVO INTEGRAL

Nuestra escuela en sus cuatro niveles educativos (Inicial, Primario, Secundario y Mijlalá) se caracteriza por desarrollar un modelo pedagógico innovador sustentado en tres pilares fundamentales: formación judaica, alta calidad académica y respeto por la pluralidad y diversidad cultural. Estos pilares conjugan una formación integral para nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes que se expresa abiertamente comprometida con la sociedad en la que vivimos, en pos del desarrollo de una actitud ciudadana crítica y constructiva.

 

Somos conscientes de los aspectos multifacéticos que componen la identidad judía basada en valores ético-morales de nuestro pueblo, respetuosos de la diversidad y comprometidos e identificados con el judaísmo, con la sociedad argentina y con el Estado de Israel. Por eso, definirnos como escuela judía nos compromete a trabajar por la continuidad de nuestro pueblo, apostando al compromiso por la paz, la solidaridad y la creatividad humana.

 

El sentido más profundo de la educación que transmitimos en nuestras aulas se orienta a enseñar y aprender valores judíos y universales de respeto al otro, con memoria, tzedaká (justicia social) e igualdad de derechos. Impulsamos proyectos que relacionan historia y memoria; orientamos actitudes personales hacia la cooperación, la solidaridad y el respeto al otro; hacemos tzedaká ayudando al prójimo.

 

En el quehacer diario construimos un clima cálido de convivencia institucional para transmitir los saberes relevantes acumulados por la humanidad y así ampliar los horizontes culturales y sociales. Enseñamos a los chicos a pensar, argumentar, discernir y también a discrepar, con responsabilidad y respeto. Emprendemos la transmisión cultural orientados por el principio de autonomía y capacidad de asumir decisiones para desenvolverse en los diferentes ámbitos en los que les toque actuar a nuestros niños, adolescentes y jóvenes, en el presente y con miras al futuro.

 

Uno de los mayores problemas que enfrentan las escuelas en la actualidad es la articulación entre ciclos y niveles. Nuestra responsabilidad es construir un mensaje pedagógico coherente basado en nuestro ideario institucional y en principios de convivencia democrática.

 

Lograr acuerdos entre discursos y prácticas y sostenerlos en el tiempo, no siempre resulta sencillo, más aún si observamos las contradicciones y los desajustes entre el decir y el hacer. Los alumnos están expuestos con frecuencia a ese desacople. Entendemos que una mayor coherencia en los mensajes, ya sea en relación con pautas de conducta o con perspectivas de enseñanza, garantiza mejores condiciones para la formación de un pensamiento autónomo, crítico y reflexivo. A la vez, posiciona a la escuela y a los adultos en un lugar de autoridad y confiabilidad necesarios para favorecer en los alumnos/as la apropiación del conjunto de saberes culturales. El trabajo coordinado entre Dirección General, Direcciones de Nivel, Coordinaciones de áreas curriculares y Equipo de Orientación Pedagógica nos permite establecer las articulaciones necesarias de enfoques y metodologías sosteniendo una línea de continuidad y coherencia desde el Gan hasta el secundario. Evidentemente, el proceso avanza con ritmos diferentes, pero siempre en una curva ascendente que nos estimula a seguir.

Articulación desde el Gan hasta el Secundario
 

Uno de los mayores problemas que enfrentan las escuelas en la actualidad es la articulación entre ciclos y niveles. Nuestra responsabilidad es construir un mensaje pedagógico coherente basado en nuestro ideario institucional y en principios de convivencia democrática.

Lograr acuerdos entre discursos y prácticas y sostenerlos en el tiempo, no siempre resulta sencillo, más aun si observamos las contradicciones y los desajustes entre el decir y el hacer. Los alumnos están expuestos con frecuencia a ese desacople. Entendemos que una mayor coherencia en los mensajes, ya sea en relación con pautas de conducta o con perspectivas de enseñanza, garantiza mejores condiciones para la formación de un pensamiento autónomo, crítico y reflexivo. A la vez, posiciona a la escuela y a los adultos en un lugar de autoridad y confiabilidad necesarios para favorecer en los alumnos la apropiación del conjunto de saberes culturales. El trabajo coordinado entre Dirección General, Direcciones de Nivel y Coordinaciones de áreas curriculares nos permite establecer las articulaciones necesarias de enfoques y metodologías sosteniendo una línea de continuidad y coherencia desde el Gan hasta el secundario. Evidentemente, el proceso avanza con ritmos diferentes pero siempre en una curva ascendente que nos estimula a seguir.

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